Un cuarto propio conectado

Pensamiento

Notificaciones de comentarios en publicaciones y mensajes grupales. Ni rastro de llamadas, imagino que se han vuelto demasiado personales. No me quejo, yo no llamo a nadie. No escribo a nadie.

Mi cuarto es mi templo y mi soledad, un firmamento en expansión; me tiene embelesada. Me miro al espejo e intento encontrarme. Hay otra en el reflejo. Su mirada tiene cosas que decir, pero guarda silencio.

Lo que me dediqué a buscar bien arriba en las montañas, lo que me dediqué a buscar bien profundo en las personas… Ha estado siempre en mi habitación.

Escucho enjoy the silence y me acuerdo de Daria, pero no le escribo.

Queridas amigas, lo siento mucho, ya no voy a escribir más para vosotras.

Ahora lo hago para mí. Sólo por el placer de leerme.

Esta es la ventana de mi cuarto al mundo. Mi propia ventana conectada.

Extralimitar límites

Pensamiento

– Siempre pienso que Madrid no es mi ciudad.

-Yo, en cambio, siento que es la mía.

Poncho está en algún lugar de Nueva York fantaseando con Madrid. Ana Valenciano acaba de aterrizar en Barajas, ha dejado Bombay, hoy tomará el vermú con sus padres. Daria sigue en Singapur. Lara no da señales, está en algún lugar de los States viajando hacia el Oeste. Yo estoy aquí. Juanjo en Cluj. Mi padre volvió la semana pasada después de seis meses varado en Bolivia debido al virus del año.

¿Cuál es mi/tu/vuestro lugar en el mundo?

Al final todos vamos a acabar bajo tierra o incinerados. Mejor elegir bien, pues como sabiamente me escribe Poncho: la vida es como la espuma así que hay que darse como el mar.

España me ha dado mucho y por ello estoy sumamente agradecida. De beca en beca. De teatro. De cuartitos, como la Virginia Woolf. De personas maravillosas que te vuelan la cabeza. De mentes abiertas. De noches tramposas.

Pero.

En mi país, hay un techo de cristal que tiene tanta mierda incrustada de años y años que todo el mundo puede verlo.

Un techo construido tras repartir el pastel en la posguerra. Y aunque de eso ha llovido ya, es fácil discernir a los que siguen repartiéndose la torta que ahora tiene otro sabores y otra apariencia (menos azúcar), pero que en esencia, es la misma. Y aquellos otros que se esfuerzan por un pedazo, la mayoría de las veces en vano.

Oigo la conversación de la mesa de al lado. Se quejan de unxs okupas.

Lxs Okupas son Robin Hood. Claro que molestan.

Queridas amigas, quizás de eso se trate: de conquistar el vacío.

Estoy empezando a tocar ese techo con las yemas de mis dos dedos índices.

Un referente de pareja sólida

Pensamiento

¿Cómo debe ser una pareja ideal, un referente al que dirigir la vista en momentos de dudas, un ejemplo a seguir?

Intento de reconciliación con el concepto pareja.


Una pareja es un equipo hasta en las pequeñas cosas.

El sexo es fundamental, así que procuran que sea muy bueno aunque lleven mucho tiempo. No se estancan, no se acomodan.

El vínculo emocional es férreo y se va renovando a medida que pasa el tiempo. Las personas no son estáticas, cambian constantemente. Del mismo modo, la relación se va transformando y los miembros de la pareja se redescubren y se reenamoran.

La confianza y el apoyo son imprescindibles.

Para mí, es vital hacer locuras, experimentar, compartir experiencias y superar dificultades.

Es muy importante encontrar aficiones en común.

Sin embargo, la mayoría del tiempo una pareja es tranquila y cotidiana.

Por último, una buena relación es divertida, hay una “chispa” que perdura. Mucha complicidad y mucho sentido del humor.

BONUS: La confianza también significa dejar a la otra persona un espacio para ella, para ser en solitario consigo misma. Confiar en que volverá después “sana y salva”. La pareja no te puede dar la felicidad, hay que superarse y encontrarla por una misma.


¿Qué pensáis? ¿Me dejo algo importante?

La Mariposa de Michoacán

Pensamiento

Esta entrada la escribí una semana después de que Ana se fuera. No la publiqué porque me dio vergüenza. Ser vulnerable da mucho palo y no está de moda por actitudes como la mía. Porque es más guay parecer superficial que mostrarse humana. O es que los cimientos se están tambaleando, bueno, yo sé lo que me digo.

La cuestión es que he releído la entrada y he querido publicarla:

La Mariposa de Michoacán es escurridiza como el agua y tiene risa intensa de adolescente. No sabe decir que no, pero está aprendiendo. Tiene la capacidad de sorprenderse con cosas corrientes y sus palabras te atrapan cuando de su boca revolotea una historia. Si le cuentas algo, te escucha y te siente el alma. Puede ver lo invisible e intuye lo que nunca dijiste. Sus colores agradan a todo aquel que se dedique a observarla un par de minutos.

La Mariposa de Michoacán tiene el gusto exquisito de discernir el momento adecuado para cada cosa. Si la dejas volar libre siempre regresa para preguntarte qué tal estás. A veces, cuando la tristeza visita su cama no mueve sus alas por horas, alguna vez, cuando la pena ha sido muy fuerte, han sido incluso días. Sin embargo, en sus sueños acaba encontrando el sentido aterciopelado del camino que a veces es pedregoso.

A la Mariposa de Michoacán le gusta bailar conmigo en el Tempo Club hasta tener el cabello mojado y los potenciales ligues ahuyentados. Le encanta pasear sola por Madrid y recitar. Está enamorada de la ciudad y esta le corresponde tanto afecto con anécdotas variopintas: de Almodóvar a casas inteligentes infranqueables.

La partida de la Mariposa me ha dejado una semana gris, muy gris. Sin embargo, antes de irse, me regaló unas tizas de colores para pintar el suelo gris, muy gris, de la calle. Lo primero que hice fue pintarla en el portal donde vivía. Lo iré repasando cuando llueva para que ni Madrid ni sus Tinderellos la olviden.

Los rayos de luz que iluminan mi cuarto han comenzado a traer aroma de un nuevo cielo enchilado, uno muy lindo que me invita a visitarlo.

¿Cuál es la clase obrera del siglo XXI?

Pensamiento

Es el día de lxs trabajadorxs y ya ves, nada de respeto.

Tal como yo lo veo es un día para no laborar, pero sobre todo, para no hacer trabajar a nadie. Si no lo entiendes o no compartes mi opinión hay dos explicaciones:

Una: eres un pequeño o gran burgués y no has currado de verdad en tu puta vida. Y cuando digo currar no me refiero a posar tu fofo culo en una silla frente a un escritorio y un ordenador. Cuando digo currar me refiero a levantarte a las cinco de la madrugada, me refiero a pasar frío en invierno y tanto calor en verano que quieres llorar, me refiero a tener que aguantar que te puteen porque realmente necesitas ese trabajo para comer. Y cuando digo comer no lo digo en sentido metafórico, no. Me refiero a llenar la nevera con comida.

Dos: eres obrera, pero no tienes conciencia. Incluso puedes pensar en ti misma como clase media porque te has comprado el último Iphone a plazos.

¿Por qué tengo yo algo de conciencia obrera?

Imagino que por mis padres que son obreros e inmigrantes.  Imagino que, en parte, también gracias a Rubén, mi profe de teatro durante la adolescencia; a algunas buenas lecturas como La madre de Gorki, por ejemplo y; sobre todo, por haber currado bastante.

A veces Estupenda Pérez y yo discutimos sobre qué es realmente ser obrera en el siglo XXI. Acabamos hablando sobre la situación económica. “Si no tienes para llenar la nevera eres clase obrera”. Rima y todo.

Pues no lo tengo tan claro porque Lavapiés está lleno de artistas empobrecidos que proceden de familias bastante acomodadas. Creo que ser pobre no es suficiente porque como bien sabemos, el dinero no lo es todo. Tu situación económica actual puede ser realmente jodida, pero eso no significa que seas obrera. Por ejemplo, mi amiga Estupenda Pérez, fue criada sólo por su madre que es historiadora del arte. Por lo tanto, nunca pasó hambre ni penurias, pero tampoco tuvo grandes caprichos materiales. Sin embargo, su madre, como la mujer culta que es, la animó a desarrollar su amor por la música apuntándola al conservatorio. Le inculcó la pasión por la lectura. Y la llevó casi todas las semanas al teatro de su ciudad. Por todo esto, yo no creo que mi amiga sea clase obrera. El arte y la clase trabajadora no suelen ir de la mano.

(Ahí está el debate sobre si la cultura debería ser gratis o no).

Me permito la licencia de irme por las ramas y aprovechar este espacio para recalcar lo repulsiva que encuentro una conversación sobre arte entre varios pijos. No hay nada más asqueroso y vomitivo que escuchar cómo sus bocas se van llenando de palabras vacías con ese crispante sonido de sus eses. Hijos de Bárcenas.

RETOMANDO

Mi amiga podría decirme que ha trabajado de camarera (no mucho tiempo porque como ella misma reconoce no podía aguantar la explotación) y es cierto. Por eso, y por su gran sensibilidad, Estupenda ha desarrollado gran empatía y respeto hacia las trabajadoras. Pero no, no creo que sea clase obrera.

¿Qué es clase obrera entonces?

Voy a citar a continuación la definición de Wikipedia para el espanto de las pesadas académicas y su cruzada contra una enciclopedia hecha por todas. Me entra la risa cuando veo el poder del conocimiento colectivo ensombreciendo la firma de la doctora de turno. LOL

Esta es la definición que ofrece Wikipedia:

La clase obrera, clase trabajadora o proletariado designa al conjunto de trabajadores que, desde la revolución industrial, aportan básicamente el factor trabajo en la producción y a cambio reciben un salario o contraprestación económica, sin ser propietarios individuales de los medios de producción.

Desde la revolución industrial ha llovido un rato. En este país la industria brilla por su ausencia, eso queda un poquito más tirando para Alemania. Tal como lo veo, el gran producto de España es el turismo. Por lo que los profesionales de la hostelería serían desde mi punto de vista clase obrera. Los trabajadores de Uber, clase obrera. Los repartidores de Amazon, clase obrera. Dependientes en tiendas y en centros comerciales, clase obrera. Un tele-operador que te resuelve la molesta incidencia, you know it.

Cuando tengo dudas, pienso en los domingos. Cuando la clase acomodada descansa y disfruta, ¿quién les sirve? La clase obrera. Y claro que no, médicas o bomberas no son working class porque realmente son imprescindibles los domingos. Y que a ti o a mí nos pongan una cañita o nos pasen un vaquero de la talla M no lo es.

¿Es que una obrera no puede ser culta? ¿Es que no hay obreras que libren los domingos? ¿La clase trabajadora no consume arte? Estas y otras incógnitas me asaltan.

Si miramos al futuro queda por luchar. Nuestras antecesoras pelearon una jornada laboral de ocho horas que hoy en día ni se respeta. Los grandes explotadores de Silicon Valley nos la cuelan debajo del mantel con Netflix y mierdas varias. Tenemos otras luchas por delante hermanas. A mi juicio la más crucial: los derechos de nuestra privacidad.

Que ni por el coronavirus ni por nada nos aplasten más.

Te hackeé la cuenta de Insta, cariño

Pensamiento

La primera vez que lo hice fue por pura curiosidad. Acababa de ver Mr. Robot y se apoderó de mi el espíritu del hacking. No tenía ni puta idea de lo que estaba haciendo. Simplemente googleé “hackear cuenta Facebook” y encontré tutoriales de lo más variopinto. Algunos de ellos eran timos para no-hackers, como yo misma, que te desviaban a páginas de dudosa reputación para pedirte los datos de tu tarjeta bancaria. Afortunadamente, nunca piqué en la trampa.

Recuerdo la emoción de la primera vez. Sentía mi corazón empujando contra mi pecho. La barra se iba cargando hacia un prometido 100% y todos los pasos indicados por aquel youtuber con acné se iban sucediendo uno por uno. La víctima tardó treinta y cinco largos minutos en pinchar en un link y finalmente, pude acceder al universo prohibido de la privacidad del damnificado.

Vía libre Cala.

Encontré conversaciones subidas de tono que mi novio de toda la vida había tenido con cuatro tías. Todo mi gozo en un pozo. Y mi corazoncito también. Imagino que ese fue un punto crucial para entender mis traumas amorosos, pero eso es otra historia.

Desde aquel momento, comencé a desarrollar el mal hábito de violar la privacidad de cada uno de mis ligues. La experiencia es la mejor maestra, fui perfeccionando las técnicas y el tiempo de hackeo, gracias siempre a los consejos de inteligentes altruistas que sólo me pedían seguirlos a cambio.

Imagino que así es como empezó todo. Cutre, ¿verdad? A la mierda el hacking ético.

La cosa es que ayer estaba bastante aburrida. Ya sabes, el bendito confinamiento. Ya vamos por la tercera semana, ¿no? No encontré nada muy interesante. Algunas conversaciones con tías muy maquilladas. Bastante predecible todo.

Me aburro.

No hay mal que dure cien años

Pensamiento

Estoy empezando a cogerle mucho gusto a esta soledad impuesta. Hace mucho que no estaba tanto rato conmigo misma y me caigo demasiado bien. “Esto es sólo el principio, guapa” me digo. Va a haber un momento en el que ni te aguantes.

Tampoco es todo bonito. El lunes tuve un ataque de pánico y nervios. Le dije a todo el mundo que la Tercera Guerra Mundial estaba a punto de comenzar, y por el cielo que me lo creía. ¿Os acordáis de la peli Una mente maravillosa? Yo era ese tío.

Poco a poco me llegan a mis oídos historias de casos positivos. Cierro los ojos y aprieto mis manos fuertemente. Me he encargado de pintar con sangre el dintel de las puertas de mis más allegados para que pase de largo por nuestra casa.

Estos días fantaseo con correr por los bosques de mi abuela. Por suerte, no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo aguante. Cuando todo esto pase, voy a dedicarme a correr. Quiero que sean mis piernas las que me lleven allá adonde vaya.

Aplausos. Son las ocho.

Líneas rápidas desde New York

Pensamiento

Estoy casi que en la capital del Imperio. El enemigo conoce el sistema o eso dice la Peirano. Sin embargo, queridas amigas, no voy a negar que el Imperio es sumamente divertido. A cada rato tengo una especie de deja vu con todo lo que veo. Gracias Hollywood.

Adoro que el transporte público no cierre nunca. La ciudad nunca duerme y siempre hay un sitio donde estamos y un sitio donde estáis. También me encantó colarnos en el Met porque qué sería de la vida sin alguna inocente gamberrada.

Esta ciudad es un hervidero constante. Las tortugas ninjas viven debajo de las alcantarillas y los Cazafantasmas aparecen cuando y donde menos te lo esperas. Una ciudad desgastada por el paso y el trasiego de tanta gente. Nueva York me sonríe pero también me señala la insignificancia de mi paso por aquí, como la de tantos otros.

Chinatown y ese maravilloso Hot pot, el ambiente afroamericano de Harlem, el rollazo de Bushwick con sus grafitis y su ropa de segunda mano a precio de escándalo, Time Square recordándote la opulencia capitalista, la enormidad de Wall Street, la casa embrujada donde vive Lara en Jersey, las vistas desde el ferry a Staten Island…Y el flow hermano, vaya flow que se marcan por aquí. Normalmente todo en español que aquí lo de hablar en inglés tampoco se lleva tanto.

Todavía nos quedan cosas. El viernes un rave en Brooklyn y, como me dijo Ignacio, voy a necesitar vacaciones para recuperarme de las vacaciones.

God bless you, New York.

P.D: Ligar por aquí está más complicado. Será el individualismo exacerbado que bloquea las miradas y el deseo. La comunidad latina se sigue llevando el liderazgo en el terreno. (Información muy útil sin cargos a su coste).

Me siento más Hamlet que nunca.

Poesía

Ser o no ser.

Jugar a ser, pero no ser.

Jugar a no ser, pero ser en secreto.

Ser en un lado y no ser en el otro. Y viceversa, claro.

¿Eres el que dices ser?
¿Crees realmente que soy la que digo ser?
¿Eres el que dices no ser?
¿Crees realmente que soy la que digo no ser?

Me siento más Hamlet que nunca. Tiene guasa porque siempre me pensé más como Ofelia. Ofelia de cañas por Lavapi. Algunas veces, en cambio, aunque ahora me de vergüenza reconocerlo, fantaseé con ser Julieta. Julieta de Orcasitas.

A veces Ofelia, a veces Julieta. Tampoco creo que sea tan relevante. Al fin de cuentas: Ofelia muerta, Julieta muerta.

Soy Hamlet eterna. Cada domingo por la noche, soy Hamlet interpretando el famososo soliloquio de forma diferente. Cada domingo por la noche, la misma cantinela.

Esa es la cuestión.

Cafetería Oliva, el fachobar.

Pensamiento

Hay un bar en mi barrio muy llamativo. Tiene las paredes rojas y amararillas. En su fachada ondean dos enormes banderas de España y otra de la Falange. Si te asomas, puedes deleitar tu sentido de la vista con la Policía Nacional (de servicio) tomando un cafecito.

Este particular bar tiene una localización privilegiada en la Glorieta de Cádiz. Los rayos del sol suelen bañar su concurrida terraza. A veces son españoles de dudosa reputación, otras, latinos que no parecen ser conscientes de sus elecciones de consumo.

Al parecer, el dueño es un chino conocido como “el chino facha” cuyo nombre es realidad Chen Xiangwei. Para algunos, un anticomunista enamorado del franquismo; para otros, un astuto chino que ha visto en fachos nostálgicos (y sus nietos) una mina de oro para lucrarse.

Esto es una monarquía parlamentaria y por lo tanto, hay que respetar a todo el mundo (?) independientemente de lo que opinen sobre los derechos humanos.

Hay que joderse.

Últimamente imagino que tengo una familia

Pensamiento

Últimamente me imagino que tengo una familia y mi hijo me dice “mamá, quiero ser madero”. Vaya dramas.

¿Qué es peor?

¿Tener un hijo que se haga madero o que se haga cura?¿Conocer a alguien extraordinario en la cama y tedioso en la conversación o alguien interesantísimo pero desganado durante el sexo? ¿Pasarte el día en el trabajo o agobiarte porque curras desde casa? ¿Dejar todo a medias o no empezar nada nuevo?¿Follar bien pero poco o follar mal frecuentemente?¿Enamorarte de cada ligue o que no te llegue a gustar ninguno?¿No ver pelis o que tu vida se resuma a ellas? ¿Tener mucho pero no apreciarlo porque todo lo que tienes es heredado o tener poco pero valorar las cosas que te has ganado? ¿Tener un trabajo basura que te permita desconectar al salir o trabajar en algo que te encante pero te absorba la vida?

La cosa es que abro el periódico dispuesta a que me acongojen con la “realidad” y jugar contra la posverdad y los pomposos posconceptos en el tablero de ajedrez. Acepto el desafío de inferir qué intereses políticos/económicos/ideológicos/etc. hay detrás de cada noticia. ¿Pero no son casi idénticas a las noticias de la semana pasada? Me recuerdo a mí misma de pequeña, cuando pensaba que todo lo que decían libros era cierto. Inocencia.

¿Qué es peor? ¿Pensar en qué es peor o leer las noticias? ¿Qué es peor? ¿Follar poco o imaginar que tu no-hijo es madero? ¿los pomposos posconceptos o un trabajo que te absorba la vida?

Esto es un absurdo total.

Yo sólo quiero reírme. Es lo mejor.

Un huevo roto en la nevera

Pensamiento

Los años habían ido pasando y ahora el tiempo futuro era proporcionalmente mucho menor al tiempo pasado. Había visitado muchos lugares y había compartido su cuerpo con diferentes amantes, incluso, había encontrado el amor un par de veces aunque no consiguió conservarlo. Tampoco podía quejarse. Había tenido una vida emocionante y había alcanzado ciertos logros. Tenía motivos para estar contenta.

Sus manos comenzaban a ajarse y hacía ya algún tiempo que elegía compañeros de alcoba con cabelleras pobladas de canas. El tiempo futuro empezaba a ser mucho menor al tiempo pasado. Y ella, que había crecido en una crisis existencial constante no podía evitar estremecerse.

-¿Las rojas o las azules?
-¿Qué?
-¿Cuáles me llevo? ¿Las rojas o las azules?

El futuro ya era menor al tiempo pasado y las personas a su alrededor se preocupaban por sushi o chino, rojo o azul, café sólo o con leche (de soja).

-Las dos están bien.

Nada de eso importaba. O mejor dicho, nada de eso le importaba. Casi todo había perdido sentido. Refugiarse en fungibles había dejado de satisfacerla. Cuantos más cuerpos, más extraño le parecía el suyo; cuantos más… qué más daba.

Quizás la vida era eso. Rojo o azul. Era ella la que se complicaba la existencia indagando. La vida no era más que eso, un huevo roto en la nevera.

Instragram mágico, ¿quién es la más bella de este reino?

Pensamiento

Hasta mirarse al espejo es algo del siglo pasado. La guapísima bruja del cuento ha dejado de decir aquello de «espejito, espejito mágico» . Ya ni siquiera pierde tiempo intentando cargarse a Blancanieves porque sabe que la pobre idiota no tiene nada que hacer contra ella. Uno, porque es pobre. Y dos, porque su belleza y su blancura ya no se llevan. Ahora están de moda las cejas grandes y los labios gruesos. Y esa es una mojigata que va de humilde y trabaja en la mina con los enanitos. Menuda pringada.

Pero no os creáis. Que Blancanieves ahora también le pregunta al espejito digital mágico. Y no sólo ella, también el príncipe, los enanitos y hasta los animales del bosque encantado si me apuráis.

Ahora hay un espejito mágico en cada bolsillo.

Y es que es desternillante pensar que es más fácil mirar el Instagram del chico que me gusta que mirarle a los ojos. Qué locura. Mirar y ser miradx. Cierro los ojos y veo tu perfil. Estoy in love contigo, chico. Miro tus historias y tú miras las mías. El problema es que, a veces, lo confundo y me acabo metiendo en la cuenta de otro. ¿Os ha pasado alguna vez? Tiene dos ojos, una boca, una sonrisa encantadora… Todos se parecen.

Por eso, al final, me acaban gustando los feos. Me ponen los feos. Me enamoro de ellos. Me como a los feos. Los mezclo con doritos y los mojo en chocolate. Puro morbo.

Os confieso que…

Prefiero tocar y ser tocada. Ojalá desarrollen un Instagram con el sentido del tacto. Entonces podré ser la puta ama de todo el reino.

¿Espejito, espejito mágico, quién es la más suave, sedosa y tersa de este reino?

Cosas que hacer antes de morirte

Pensamiento

Esta entrada se la dedico a Isidoro en agradecimiento a sus fieles lecturas y su feedback. Es gracioso recordar que el primer año que lo conocí apenas hablé con él porque deduje que votaba a Ciudadanos y que era amigo de mi ex-jefe. Jaaaaaaa! La de personas fantásticas que me habré perdido en este caminito por mis tontos prejuicios.

Hace ya mucho tiempo que me hice una lista con “cosas que hacer antes de morir” pero he creído necesario renovarla porque ya sabéis, hay cositas que se van cumpliendo. Espero que os sirva de inspiración para la vuestra.

1. Tener una historia puramente carnal, erótica, sensual, lasciva, lúbrica con un italiano. Sí, sí, sí… Ya sé que me vais a decir que los italianos son un tanto machirulescos pero come on! Esas sonrisas, ese acento y esos gestos… ¿Quién se resiste? (Nota mental: con un catalán también se vale, pero con uno que sea indepe).

2. Sacarte un doctorado. Por la cara illa.

3. Irte sola a vivir a Asia.

4. Convertir tu casa, una vez al año, en un espacio de diferentes muestras artísticas. Un festival en tu salón. Una fecha esperada cada año.

5. Crear un meme que se haga viral.

6. Pisar la Antártida. Caminar por la Gran Muralla China (Asia). Conducir una moto en Vietnam (Asia). Hacer sicobloc en Tailandia (Asia).Darse un paseito por el Himalaya (Asia).

7. Liarte con alguien en una fiesta de disfraces y no saber nunca de quién se trataba.

8. Tener un hije. Y decirle “Vox malo, Vox maaaaalo”.

9. Grabar una cancioncita.

10. Ver a tus personajes en escena.

11. Inventar tu propio cóctel.

12. Inventar tu propio plato.

13. Pintar un graffiti.

14. Caminar desnuda por la calle.

15. Viajar haciendo Couchsurfing.

16. Pasar una noche en una isla desierta.

17. Hacer LA FOTO.

18. Aprender un lenguaje de programación, el de la serpiente pitón por ejemplo.

19. Recibir un aplauso en el Teatro Español.

20. Ligar en el metro.

21. Pillar carretera y speed y acabar en Berlín toda la noche.

22. Hacerte un curso de surf con tu hermana.

23. Conducir una vespa en Nápoles.

24. Hacer un monólogo de stand up comedy.

25. Borrarte Instagram.

Soñar es gratis y ser feliz también. Para todo lo demás… no compréis nada este Black Friday.

El amor que pudo ser pero no fue

Pensamiento

El sábado me tomé unas cervezas con el amor que pudo ser, pero no fue. Los ocho meses que pasaron sin vernos se sintieron como un finde sin. Volví a. Mucho. Me cogió de la mano y me contó que era el cuerpo de otra chica el que ahora yacía a su lado cuando se despertaba sudoroso por haber soñado conmigo.

Hay muchas clasificaciones sobre posibles finales. A mí me gusta particularmente esta:

Escucho a Taco Hemingway mientras camino con mi paraguas bajo la lluvia. Madrid me susurra y a mí me entra la risa porque no llego a entender qué. Se acerca el invierno y le tengo ganas. Aligero el paso y pienso que soy una de los amorosos del poema de Jaime Sabines que me enseñó Ana:

Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.


A mí la vida me baila sola. Así que voy a abrazar la soledad de mi responsable anti-rutina mientras fantaseo con drogarme en alguna fiesta y si hay suerte, encontrar a algún loquito ingenioso en el que sentirme reflejada y poder mirarnos juntos las pupilas al espejo. Y poco más, que al día siguiente continúe vigente el establecido status quo. Quizás, por cosas como estas me dicen que aterrice o que estoy loca, pero veo a la peña con anillos, créditos y vidas de plástico y me digo: “tía, eres la más cuerda”.

De todos los finales, mi favorito es el quinto. Y así pasó. Fue todo lo contrario a lo que yo hubiera escrito pero fue un final. Uno muy necesario.

Voy a vivir salvaje.


Miedo al compromiso

Pensamiento

– Mírala qué feliz cantando.

– Madre mía, se te acaba de ir la olla demasiado.

– Tú lo que necesitas es una cerveza.

– Qué quieres ser de mayor?

– Por lo que te conozco, te cuesta un poco aterrizar…

– Tienes potencial para hacer un trabajo excelente pero necesitas centrarte.

-Creo que no organizas muy bien tu tiempo.

-No eres ninguna tarada emocional. Es sólo que tienes miedo al compromiso.

A veces pienso que me definen los comentarios que recibo de la peñita. O será al revés?

Las profesiones más sexis

Pensamiento

La profesión es uno de los factores fundamentales para determinar cuán sexy es una persona. He estado dándole vueltas a este tema y, a continuación, os presento la lista definitiva de profesiones sexis para gente con un par de dedos de frente.

1. Activistas.
Buff, ¿puede haber algo más sexy que una persona que invierte su tiempo en la lucha por los cambios sociales? Si conoces a alguien que dedica su vida a mejorar este planeta y a erradicar las injusticias que padecen las personas que lo habitan, entérate de una vez, estás frente a alguien irresistible.

Camila Speziale

2 Algunas profesiones de riesgo: corresponsales de guerra, bomberxs, alpinistas o submarinistas.
El peligro es sumamente erótico. Suelen ser personas que aman la adrenalina y que no se aburren jamás. Y, por supuesto, con las que no te aburres nunca. Cuando te proponen un plan es tan rematadamente loco y tan diferente que te sientes como Yasmín, la de la peli de Aladín, ante la pregunta ¿confías en mí?
Si algunx de ellxs te ofrece subirte en su alfombra mágica, no dudes en hacerlo.

Wojciech Kurtyka

3. Artistas.
Lxs artistas son esas personas interesantes que te sacan de tu vida monótona y te deslumbran con su rico mundo interior. Su estilo de vida es original, sus conversaciones profundas y sus fiestas un escándalo. Suelen ser conscientes del sistema en el que viven y practican el pensamiento crítico. Además, su sensibilidad trasciende a otras actividades cotidianas y cuando te tocan y te hacen el amor… Ay, mamá.

Andreína Salazar

4. Filósofxs.
¿Quién no se ha quedado prendadx alguna vez de unx sexy filósofx? La conversación con ellxs es cautivadora a la par que morbosa. Su inteligencia para conectar y relacionar unas teorías con otras acaba por parecerte el superpoder más condenadamente encantador que puede tener una persona. Te llevan de lo erudito a lo lascivo con un sólo café.

Antonio Estañ

5. Docentes.
La docencia es una de las profesiones más nobles en las que puedo pensar. Básicamente, lxs profesorxs ayudan a otros a realizar un camino que recorrieron previamente. Lxs maestrxs que conozco conservan un espíritu jovial y muy travieso. Cuando te devuelven la mirada, sus ojos irradian luz.

Joumana Haddad

6. Científicxs.
Lxs científicxs te descuadran. Su forma de debatir es otra, basan sus opiniones en numerosos datos que inexplicablemente consiguen memorizar y su visión del mundo es simplemente espectacular. Su inteligencia seduce como la luz a los girasoles.

Yuan Cao

7. Profesiones relacionadas con la naturaleza.
Personalmente me seducen demasiado las personas “quechua”que están conectadas con la Pachamama. Mi experiencia me dice que son personas tranquilas y muy felices. Sus constantes sonrisas consiguen que te derritas.

Arqueóloga anónima

8. Gente que hace cosas con sus manos: panaderxs, mecánicxs, masajistas, etc.
La gente que trabaja con sus manos es sexy porque sus manos están vivas. Unas buenas manos seducen a cualquiera, es muy difícil resistirse a alguien que sabe tocar, que se toma su tiempo y que sabe sentirte. Además, su trabajo es un trabajo de verdad, real, tangible, no uno de esos trabajos en los que te pasas ocho horas delante de una pantalla especulando con dinero virtual o robando datos de usuarios para el beneficio de grandes corporaciones.

Panadero anónimo

Si tu profesión no se encuentra entre ninguno de los apartados anteriores, no te alarmes. Para saber si tu profesión también es sexy sólo has de hacerte estas dos preguntas:

a) ¿Tienes que llevar corbata o ir maquillada al trabajo? Si la respuesta es sí, tu curro no es sexy.

Si no llevas corbata al curro pero todavía no estas muy segurx, lee la siguiente pregunta.

b) ¿Tu trabajo sirve para hacer un mundo mejor o sirve para lucrar a empresas/personas/gobiernos que se aprovechan de la desigualdad y construyen día a día un mundo de mierda? Si tu trabajo no sirve para mejorar la sociedad y está únicamente al servicio del capital, estás en los últimos puestos de la lista. Sorry.

Así que ya sabéis, tened ojito y no hagáis match con cualquiera, que luego pasa lo que pasa. Ya sabéis a lo que me refiero.

Amor, neoliberalismo y adicción a internet

Pensamiento

De alguna manera, no sé todavía cuál exactamente, pero las tres están conectadas y en conflicto, sobre todo el amor. A veces tengo la sensación de vivir en medio de un contexto imposible de entender, de que el número de variables es tan amplio que la comprensión se hace inviable.

(Ayer hablando con mi madre)
Madre: Ojalá encuentres un trabajo para toda la vida.
Yo: Mamá, “para toda la vida” ya no es compatible con amor y trabajo.

Creíamos que la tecnología nos haría mejores como individuos y como sociedad. Y claro que tiene cosas buenas, pero la velocidad nos aplasta. Todo va muy deprisa, y nosotros, a diferencia de los programas de inteligencia artificial, no procesamos tan rápido. Soy, somos, carne de cañón para ser manipulados.

El amor ha muerto.
Neoliberalismo. No creo que haga falta decir nada al respecto.
Internet: el arma y el campo de batalla al mismo tiempo. Puede servirte para despertar o para atontarte. Ya sabes Neo, la pastilla roja o la azul.

Cada uno vive su verdad y se junta sólo con personas que piensan y conciben el mundo como él mismo. La prensa es una basura. La universidad únicamente se preocupa por rankings. Las investigaciones se valoran en función de la revista donde han sido publicadas en lugar de lo que aportan. Se producen competiciones por ver quién ha visto más series de Netflix (Filmin si eres cultureta). Nos seguimos creyendo que los políticos tienen capacidad para cambiar algo. Nuestro concepto de amor es degenerado. Instagram me atrapa como a la gran mayoría.

Me estoy quejando, lo sé. Pero si no me quejo aquí, dónde lo hago. Es lo que me desahoga. Publico estas reflexiones enmarañadas por si alguien me leyera y pudiera arrojar un poco de luz ultravioleta a todo el sinsentido que tiendo en esta ventana. Hemos llegado a un absurdo tan vertiginoso que no sabemos ni contra quién realmente nos rebelamos.

Yo quiero creer. De verdad, quiero creer en que hay otra manera de vivir y de amar. Las humanidades son toda mi esperanza. Pienso en los niños de ahora… Cómo será crecer con la angustia y el miedo de que el planeta se va a la mierda, de que la palabra futuro es simplemente siniestra. Una generación traumada.

Somos, hablando en plata, unos mierdas.

Desde mi cuarto sola pero conectada

Instagram, Pensamiento

Me conecto a la red. Estoy en línea y disponible. Subo fotos. Publico textos. Interacciono. Comento. Reacciono. Doy likes. Comparto. Estoy en mi habitación sola pero conectada.

Me pregunto hasta qué punto esto es adictivo y lo bien pensada y diseñada que está la plataforma para meterme, a veces, de manera automática, en una ruta inconsciente desde mi teléfono móvil. Instagram, la nueva máquina tragaperras y es que no puedo negar que siento absoluto placer al recibir una notificación.

Hasta qué punto el contenido que creamos y subimos día a día es importante. Pienso en las últimas fotos que he posteado y en las razones para hacerlo. En el fondo, tampoco es relevante el material que creamos constantemente como usuarios. Lo oculto pero visible para todos, lo importante, es que la plataforma siga siendo usada sin cesar. Nos estamos llegando a creer que mayor número de likes es sinónimo de calidad. No se valora el contenido sino el número. Calidad contra cantidad.

Escribo esto desde mi cuarto sola pero conectada. Te agradezco honestamente tu tiempo para leer estas líneas. Quizás tú también estés solx pero conectadx, desde tu habitación o en la calle rodeado de gente.

Desconexión.

Quién eres

Pensamiento

Cuando estuve en Lwiw conocí a un director de teatro ucraniano en el consulado polaco. Le acababan de otorgar un premio por difundir la cultura polaca en Ucrania. Me acerqué a felicitarlo con el apoyo moral de Nicole porque me suelen temblar las piernas con ese tipo de actos, que como es usual, mi insegura y a veces carente autoestima, relaciona más con el peloteo y el interés de hacer contactos que con el bondadoso sentimiento de expresar la alegría ante el éxito de los demás.

La cuestión es que me acerqué tartamudeando y con un A1 de polaco felicité al director por el premio.

— Muchas gracias — me contestó con acento ucraniano —. ¿Quién eres?

Me hizo una de las preguntas que más me cuestan responder en el universo. Si me hubiera preguntado cómo te llamas o a qué te dedicas… pero “¿quién eres?” despierta toda mi angustia existencial.

Sin embargo, para relativizar, que es muy sano hacerlo, he de decir que prefiero esta pregunta a otros interrogantes que yo clasifico como “ponte las zapas y sal echando hostias”. En este bloque entran algunas joyas de la corona como “¿piensas tener hijos?” o “¿quieres casarte conmigo?”.

— Muchas gracias — me contestó el director con acento ucraniano —. ¿Quién eres?

— Wow. Es una pregunta demasiado difícil de responder ahora mismo. Ya sabe, absolutamente existencial — le contesté con mi polaco macarrónico.

Afortunadamente, la respuesta pareció caer en gracia. Lo mejor es siempre ser una misma o eso dicen los sabios consejeros del Cosmopolitan. Quién eres es una pregunta cambiante, porque el “yo” es el maldito río de Heráclito. Y puede ser que a mí, me gustara más el río que era hace un año que el que soy ahora mismo, pero a quién le importa. Yo sólo sé que tengo ganas de vomitar un arcoíris rosa.

Cuando esa persona te deja de seguir en Instagram

Instagram

Uno de los problemas contemporáneos más frecuentes es cuando esa persona interesante no mira tus stories en Insta. Sin embargo, hasta hace bien poco, creía que una de las mayores tragedias de la era moderna era no tener a nadie interesante entre tus observadores. Pues bien, queridas amigas, esta semana uno de los mayores dramas virtuales ha tenido lugar en mi adolestreinta. Esa persona que es la sal y pimienta de tus seguidores, el dulce que no amarga, el… (bueno, ya me entendéis). Esa persona tan encantadora ha dejado de seguirme en Instagram.

Insta-drama.

No sabéis cómo echo de menos sus likes y sus geniales stories. Su elegante a la par que gracioso estilo al manejar su perfil. Sus reacciones y comentarios…Y ese rollazo que emana de su cuenta. Vuelve querido. Si lees esto, que no creo porque soy consciente de lo mucho que pasas de mí, pero, de verdad, si lees esto, vuelve a seguirme. Te extraño tanto que, por solo 9,99€ al año, te haría mi seguidor Premium.

True love.

Serio problema

Poesía

sed

Sólo pienso en agua

Tengo un poco a mi alcance

eso es verdad

pero es embotellada

es agua turbia

agua estancada

charcos potables

y yo quiero agua de manantial

porque soy así

un exquisita

Sólo me satisface el agua de río naciente

Estoy sedienta de agua fresca

agua helada que me haga palpitar entera

agua que me tambalé

que me arrastre

que me empuje a lo más hondo

agua termal de tu boca

Nadie al volante

Pensamiento

Yo en realidad quería escribir algo bello. Incluso se me ha pasado por la cabeza escribir algún delicado poema sobre el sonido del viento mecido por las hojas de los árboles, la partida de las cigüeñas hacia tierras sureñas o el característico olor del heno secándose al sol.

Bah, ya sabéis que soy una insensible disfrazada de emotiva ¿o era al revés?

Estoy empezando a soñar en polaco. Polonia me lleva cada vez más hacia el Este. A ver si me llegamos ya a Kiev y a Moscú.

Polonia, un país que cuanto más creo conocerlo más me rompe los esquemas. Si tuviera que explicar todas las cosas que me unen con estas tierras verdes me tiraría un día entero hablando. No lo hago porque yo ya me lo sé y me da perezote exponerlo. ¿Por qué? Porque para hacerlo hay que pensar y estructurar un discurso. Y a mí, no sé si alguien se ha dado cuenta, me gusta poner el piloto automático. Nadie al volante, como me dijeron una vez. Me hizo especial gracia.

Esta lengua me enamora. Se me había olvidado lo bellísimamente increíble que suena.

Los latidos de mi corazón no me dejaban dormir por la noche

Pensamiento

Los latidos de mi corazón no me dejaban dormir por la noche. Eran tan secos que hasta me entraba la risa. Rídículo. Casi nunca reparo en que tengo un corazón. Ja-já. Tú no tienes corazón. Chiste fácil. Eran las cuatro. Me levanté. Cogí el móvil. Me metí en el puto Instagram. ¿En serio, Carlota? ¿En serio? ¿A las cuatro de la mañana? Sí, joder, déjame en paz pesada, que eres una pesada. Nada interesante en Insta. Déjate en paz, querrás decir, soy tú, pedazo de idiota. A mí no me hables así. Pero que soy tú, retrasada. Diosssss. Agua. Eso es lo que necesitas, hidrátate que es verano y sólo bebes cerveza.

Bueno venga, a dormir. TuturúTuturúTuturúTuturúTuturúTuturúTuturú TuturúTuturúTuturúTuturúTuturúTuturúTuturúTuturú Tuturú Tuturú

¿TE QUIERES DORMIR DE UNA PUTA VEZ JODER QUE SON LAS CINCO DE LA MAÑANA Y EL DESPERTADOR SUENA A LAS OCHO?

Me gustaría ser una persona normal. Eres una persona normal. Es lo sólo que te has desvelado, le pasa a mucha gente. Duérmete y ya. A ver, te crees que me voy a dormir contigo diciéndome continuamente que me duerma.

La respiración. Esa es la clave para dormir. También podrías masturbarte. Anda, pues mira, eso siempre ayuda. Vale, a ver, me pongo porno o pienso en alguien que conozca. En alguien conocido, siempre es más divertido. Además, así ejercitas tu imaginación. Vale, quién pues. Eh… eh… no me jodas que no te pone nadie. A ver, deja de decir tantas palabrotas ya, malhablada. Pues claro que sí. Hay varias personas que me ponen. ¿Quién? Eh… buf… pues el chico ese de Tinder, por ejemplo. Venga, pues piensa en ese…

Nada, no me concentro. Me masturbo otro día. Ya ni masturbarse a gusto, joder. ¡Que no digas palabrotas!

No vas a contar ovejitas. Me niego.

¿Qué estoy haciendo con mi vida? Diossss, en serio, no, no es el momento. Ahora no. Pero tiene algo de sentido todo esto que hacemos. Quizás sería más feliz viajando por el mundo, ya sabes, de un lado para otro, aprendiendo palabras nuevas, viviendo aventuras. La vida en la ciudad es a veces tan sumamente aburrida. Pues hazlo. Hazlo lista, ¿te quieres ir? vete. Estoy contigo. Ya, claro…

Soñé que iba en bici por un bosque. Y que de paquete llevaba a mi madre. Llovía mucho. La bici pesaba y yo no tenía nada de fuerza en los gemelos. Un grupo de ancianos, que se cubría de la lluvia con paraguas negros, tuvo que esquivarme porque conduzco mal hasta en bici. De pronto, una cuesta muy pronunciada. Mis piernas gelatinosas no daban más de sí. Un señor de unos cincuenta años, que no sé quién era, me animaba a seguir e incluso, me empujaba con las manos para darme impulso. Finalmente le dije a mi madre: “mamá, bájate. No tengo fuerzas y vamos a tener que subir a pie”. Me despedí muy agradecida de aquel simpático señor.

¿Vas a publicar esta mierda?

PUBLICAR. Malhablada, que eres una malhablada.

Soy un fungible

Pensamiento, Poesía

Ya está, ya lo he dicho. En realidad, ha sido bastante fácil. Soy un fungible… No es tan complicado de asumir… Si lo pienso bien, la mayoría de las cosas placenteras también lo son. El cigarro que, tras cargantes horas de escritura, oscurece tus pulmones pero clarifica tu mente. La ansiada y rebosante cerveza que espera ser compartida entre amigas. La story de Insta que ve gente random aunque sólo te interesa que la vean cuatro personas clave. El condón que una vez abierto te augura un polvo potencialmente recordable.

Las mejores cosas… Las cosas más fantásticas… son fungibles, ¿verdad…?  ¿Por qué iba yo a estar triste por serlo también…? Qué tontería…

Fin

teatro, Uncategorized

A: Es que  no lo entiendo. Después de tantos años ni una explicación.  Después de tanta vida compartida… creo que me lo debes. Sólo quiero entender por qué, ¿me oyes?

B:  (A público) No es lo que parece. Bueno, o sí. No sé qué se les habrá pasado por la cabeza. Es fácil juzgar desde su asiento. Es fácil señalar con el dedo al que se tiene enfrente. Demasiado fácil. Pero a  veces la vida nos pone ante situaciones que nunca hubiéramos imaginado. Intenté hacerlo lo mejor que supe, lo mejor que pude.

A: Hemos pasado épocas preciosas y hemos superado momentos de crisis infernales pero yo siempre he sido consciente del punto en el que estábamos. Ahora, sin embargo, me pilla totalmente por sorpresa. Por eso te pido una explicación, porque no soy capaz de comprender. Ni si quiera te estoy diciendo que te quedes a mi lado. Ya sabes que hace mucho que dejé de suplicar. Sólo dime la verdad, puedo afrontarla. Lo que no voy a poder resistir es esta inquietud.  

B: No me miren así, aunque no lo crean soy un buen tipo. De verdad que lo soy. Yo, simplemente no pude. No soy ningún cobarde. No es eso.

A: ¿Por qué no me miras a los ojos? ¿Por qué no dices nada?

B: Era mejor para ella.

A: ¿Quién eres? ¿En qué te has convertido?

B: En los tiempos que corren es lo más normal, ¿A quién no le ha pasado? No sean ingenuos. Incluso ella había tenido sus asuntos y yo lo sabía. En parejas de muchos años es lo frecuente. Lo normal, diría yo. Hoy todo es entendible, todo es tolerable. También yo tuve varios asuntos. Y siempre quise volver  con ella. Hasta que ya no.

A: Míranos. Quién nos ha visto y quién  nos ve. Amor, yo te quiero. Y si esa es tu decisión, la acepto. Hace ya algún tiempo aprendí que no me perteneces, que no te pertenezco. Si es lo que quieres no me opongo, aunque me duela. Tienes todo el derecho a seguir tu camino. Solamente te pido algo de consideración, que seas sincero.  ¿De qué tienes miedo?

B: No lo sé.

A: ¿Entonces? Ven, desahógate. Te sentirás mejor. Acabemos siendo honestos.

B: No se lo dije. Me llené la boca de frases manidas. Sus ojos reflejaban decepción pero se contuvo.

A: Bueno, pues entonces ya está. Creo que lo mejor es que me vaya esta noche a casa de María. Puedes recoger tus cosas. Si necesitas más tiempo  no tienes más que decírmelo.

B: Esa noche, mientras metía tantos años en cajas de cartón, llamé a Jaime y pasamos la noche juntos. No recuerdo noche más calurosa que esa. Nuestros cuerpos sudorosos se resbalaban uno sobre el otro como el de dos personas que luchan por mantenerse unidas. Si hubiera sido una mujer …probablemente hubiera sido sincero, pero a mi edad… tenía miedo de lo que pudieran decir mis amigos, mi familia… No era por ella realmente, era por mí. No es que sea un cobarde,es que no lo hubieran aceptado. ¿Lo entienden ustedes?

Caminar por la cuerda floja

Pensamiento, Uncategorized

Aviso importante: hoy es lunes y vengo pisando fuerte.

Disyuntiva típica de la mayor parte de personas que me rodean que, no es por fardar, pero son sumamente inteligentes: estabilidad económica frente a seguir persiguiendo sueños. A ver, si tu aspiración ha sido desde pequeñx ser ingenirx no hace falta que sigas leyendo. Déjalo ya.

Porque claro, no me digáis que de pequeñxs soñabais con trabajar ocho horas en una oficina resolviendo insulsos temas burocráticos mientras el dolor de cuello os recuerda la mala postura y la barrigota sedentaria.

Los treinta ya no son esos años lejanos en los que ya habríamos conseguido todos nuestros propósitos. Que la vida iba en serio uno empieza a descubrirlo más tarde. Los veinte pasaron. Los treinta son ya. Y sobre todo si eres una mujer, el paso del tiempo acecha. Tic tac, tic tac. La gente empieza a tener hijos y también comienza a plantarse. A tirar la toalla. A rendirse. Y eso está bien. Todo lo que te de paz mental está bien. Porque también puede ser, mi querido Smith, que lo que elegiste a los veinte ya no te haga feliz ahora. O vete a saber…

Yo, a veces, hablo con la Carlota de ocho años y me dice: “tírale idiota, para adelante”. Así que yo le voy haciendo caso. Lo malo es que esa maldita niña no ha tenido nunca claro cuál es su sueño. Es una perdida de la vida y encima es optimista y confiada. Espero que la idiota tenga razón porque lo mismo la estoy cagando mazo.

(Te quiero Carlota de ocho años, no eres idiota en absoluto. Todo lo contrario. Eres una niña genial: inteligente, creativa, amigable, curiosa…)

Antes de morir queremos el ciento por ciento

teatro, Uncategorized

(En la calle motylkowa)

Kristal: Ay, qué maravilla estos desayunos por dios. Cómo los voy a echar de menos.

Rodrigo: A ver, Kristal socia, no sé ya cómo decirle a esta peñita que limpie también. ¿Tú ves normal cómo han dejado el aseo? Me cago en dios. Es que cómo se nota que Ana ya no está aquí… Me entra una mala hostia.

Kristal: Ya. Bueno, yo es que he decidido entrar en modo contemplativo porque ya no me queda nada.

Rodri: Es verdad, es verdad. Para lo que queda ya no merece la pena decir nada pero es que me entran ganas de ponerme todo punky, dios. Entre eso y lo del capullo de Manuel me va a dar otra vez el Crohn.

Carlota: ¿Creéis que vais a echar de menos Polonia?

Kristal: Muchísimo. Aquí he sido muy feliz.

Rodri: Pues claro, Carlota, tía. Cómo no vamos a echar de menos esto. Ha sido lo mejor que me ha pasado desde que me volví completamente loco en India.

Carlota: Ya… Aunque bueno, yo al principio lo pasé un poco mal. Antes de conocer a Lara y a Javi, cuando todavía vosotros no habíais llegado. La motylkowa en la que yo vivía no se parece en nada a la vuestra.

Kristal: Ha sido increíble motylkowa con Rodrigo y Ana.

Rodrigo: Sí, sí que ha sido increíble la verdad. Acho, hay que reconocer que motylkowa ha funcionado a la perfección. Ningún reproche, todo generosidad y buena música. ¿Queréis más café?

Kristal: Yo un poquito más, por favor. Qué maravilla. Jo, pues estoy pensando en hacer algunas prácticas ahora a mi vuelta a España. Y buscar alumnos para seguir dando clase.

Carlota: Claro, tía. Seguro que te sale algo. Parece que la cosa no está tan mal como antes.

Kristal: Eso espero.

Rodri: A ver, Charlotte, ¿para qué ya no tienes tiempo?

Carlota: ¿Qué? ¿Cómo que para qué no tengo tiempo? (Rodrigo se muere de risa).

Rodri: A ver Kristal, ¿para qué ya no tienes tiempo?

Kristal: Para esa puta mierda (se ríen).

Los tres cantan: Pa’ esa puta mierda ya no tengo tiempo… No vas a escucharme un lamento… Pa’ esa puta mierda ya no tengo tiempo

Rodrigo: Cómo lo peta tu colega eh Carlota.

Carlota: Qué no es mi colega. Sólo fuimos a la misma escuela.

Rodri: Ya… tía… ¿No ves que me estoy riendo de ti?

Carlota: Qué raro. A ver, chavales, yo es que llevo varios días pensando en que me apetecen emociones fuertes. Mi vida es súper aburrida.

Rodri: Yo no pienso que tu vida sea en absoluto aburrida. Todo lo contrario.

Carlota: Ya pero tengo ganas de aventuras, de perderme por ahí por el mundo, de irme a pueblos perdidos en Vietnam… No sé… De que pasen cosas interesantes.

Rodri: Pues yo de momento, me voy a volver a España en bicicleta.

Kristal: ¿Qué dices?

Rodrigo: Sí, en vez de vender a Petra, le voy a llevar a reparar el freno trasero y me voy a volver a España en bici. ¿Os queréis venir?

Carlota: ¿En serio? Pero ¿tú crees que Petra aguantará?

Rodri: Bueno, si me deja tirado me pillo un ryanair y llego a España como un señor.

Carlota: A ver Rodrigo… Lo dices en serio o es de estas cosas que dices sin pensar…

Rodri: Bueno yo qué sé Carlota.

Kristal: ¡Qué emocionante!

Carlota: Ay yo me apunto. Me pillo una bici. ¿Cuánto creéis que cueste una bici? Voy a mirarlo en internet. Lo único es que no sé si estoy en forma para un viaje así.

Rodri: Hombre, otra opción es hacerlo a pie.

Kristal: ¿Cómo a pie? Tardarías meses.

Carlota: Pero podríamos hacer autostop. Kuba, mi profe de escalada, ha viajado por todo el mundo haciendo autostop. El otro día le cotilleé el Facebook y lo había hecho hasta en Israel. Flipa.

Rodri: Pues yo lo veo. Me encantaría ver Trieste, siempre he querido ver Trieste. Bueno y Cadaqués.

Carlota: Ay y yo quiero ver Viena y un parque natural que hay en Eslovenia, que ahora mismo no recuerdo cómo se llama, pero he visto fotos y es precioso.

Rodri: ¿Nos volvemos a España en autostop?

Carlota: ¿Nos volvemos a España en autostop?

Kristal: ¡Qué maravilla!

Discurrir mental

Pensamiento, Uncategorized

Querido blogario, hoy he decidido soltar lo primero que salga de mi mente como aquel que vomita antes de tomar ayahuasca. ¿Tomaría ayahuasca? No sé. A lo mejor no es el momento indicado. A lo mejor sería la ayuda perfecta para decidir qué ruta seguir en esta mi adolestreinta.

Cambiando de tema esta mañana me he quedado pensando un buen rato en el término “comida ecológica” o “bio”. ¿No es un eufemismo que te mueres? ¿No deberíamos llamar a la comida “bio” comida a secas y a la comida que entendemos por “normal” llamarla “comida muerte” o “comida química”? ¿No es un eufemismo que te mueres? En serio, cuántas cosas se me escapan por ahí delante de los ojos sin darme cuenta. Me gustaría tener el superpoder que me dijo un chico de Tinder una vez, en la encuesta que hacía a la gente para juzgar si me apetecía quedar o no. Una de las preguntas era la del superpoder. Y me sorprendió mucho la respuesta: poder retener en mi memoria todo lo que leo. ¡bUAH! Qué amo. Espera que he perdido el hilo.

Hoy en el ensayo había dos escenas de amor y las reflexiones sobre ellas me han llegado a la patata. Qué gracioso es cuando intentas huirle al amor y el amor te dice: “shhh, me vas a escuchar, bonica”. Una de las escenas empezaba así: “me vas a desgastar de tanto pensarme”. Y seguían unas líneas perfectamente pensadas para emocionar a cualquier ser humano. Sin embargo, lo que me ha hecho dejar de pensar en la comida química y centrarme en el amor han sido las palabras de Marisa. Explicaba el poder que tiene sobre ti una persona que te quiere mucho. A ver si me consigo explicar. Pues eso, es que básicamente es eso. El poder del amor y esas cosas. Que cuando una persona te quiere mucho acaba por tener poder sobre ti. No poder como algo negativo o como sinónimo de control. O bueno sí pero en el buen sentido. El poder del amor. Con lo bien que lo ha explicado ella. Buah paso de este tema.

A veces me pregunto si ocupar mi mente en cosas como estas me podría dar dinero. Luego no se me ocurre nada, así que imagino que no. Los pensamientos que producen cosas materiales son los pensamientos que molan. Los míos producen unas líneas en este blog. ¿Cuenta eso como algo material? Para convertir estas líneas en algo que me diera dinero necesitaría muchos lectores. Eso ya está difícil porque la lectura conlleva un mínimo esfuerzo y la mayoría de las personas prefieren medios visuales, menos exigentes. Tendría que hacerme Instagrammer. El arte de pensar. A ver, pensar piensa todo el mundo. Pero insisto, de qué me sirven a mí todas estas líneas. El arte de pensar en nada productivo. Porque si no conviertes tus ideas aunque sea en entretenimiento (una obrita, una novelita…un cómic por lo menos) tus ideas no valen. Porque no existen. Si no se le puede dar un precio, no existe. No existen en el mercado. Al final, pasa lo mismo con las personas, ¿cuánto vale esa persona? ¿cuánto gana? ¿qué tipo de cine consume? Si es comercial no mola, si es cine del Este… Ñah.

¿HAY ALGUIEN AHÍ? (El eco contesta “ahí… ahí…ahí) ¿Algo que decir mientras pasan los anuncios?¿Alguna frase estúpida que pase del consumo?Alguna idea?¿ ¿Algún beso?
(Estas tres últimas preguntas no son mías. Son de la canción de Rober que más me ha flipado. La sacó cuando lo dejamos. La dejo a los lectores anónimos por puro salseo).
https://www.youtube.com/watch?v=Q2aGq2dI1f8

Oda a la risa

Pensamiento, Uncategorized

Varias veces a lo largo de mi despistada existencia me han hecho notar que tengo un humor peculiar. Whaaat? Are you talking to me? En realidad, mi humor mierdoso es herencia de mi padre.

Recuerdo que me reía mucho con el talento natural de Lara para poner motes a la gente. Hay que reconocer que la tía es ingeniosísima y siempre subraya suspicazmente el defecto más característico de la persona. Sin embargo, tampoco os creáis que todo era humor cuántico, a veces con sólo subrayar la cosa más obvia, Lara me hacía morir de la risa. Un ejemplo cualquiera es cuando en una rave (algún día os hablaré de esa rave) bautizó a un polaco destrozadísimo como “el drogas”. No os hace ni puta gracia, ¿eh? Lara os llamaría “los risas”. El problema es que la peña confunde reírse de otra gente (cosa innata desde que somos peques) con hablar mal de otra gente. Nada que ver. Cuando comienzas con la maravillosa dinámica de reírte de la gente acabas riéndote de ti misma (esto es lo que no es innato y ha de aprenderse) y de tu círculo más cercano. Salud mental sin costes a su cargo. ¿O acaso creéis que Lara no me puso un mote a mí también? Imagino que todas tenéis una Lara en vuestra vida y las que no, tranquilas, está esperándoos ahí fuera. Sólo tenéis que encontrarla.

Otra cosa que me hace mucha gracia es el humor absurdo. Desgraciadamente, este humor no es para todo el mundo. Qué se le va a hacer. Para aquellas que no estáis seguras de si sí o si no, dejad de leer esto, meteos en Youtube y poned Gente Viva. El humor absurdo es lo mejor del mundo porque, por una parte, te sorprende; y por otra, te permite mezclar diferentes planos de realidades sin ninguna justificación. El humor absurdo es la libertad exponencial de la imaginación.

Aunque no me ría a carcajadas con ellos, me flipan los juegos de palabras. Así como las historias de muerte y narkotyki de Javi, el conocido “humor de padre” y el que consiste en repetir la misma tontería una y otra vez en diferentes situaciones. Desde frases de los Simpsons hasta un simple “¿qué haría Jesús?” (ese es de mi hermana). ¡El humor de hermanos! Cómo se me ha podido pasar. Sin duda, este está en el top de la lista. El humor de hermanos es el misterio inexplicable de la complicidad idiota que ninguna persona ajena podrá entender jamás. Y pobre de ella si lo intenta… simplemente quedará en ridículo tratando de ser, sin éxito, uno más en el club. A ver, thinking please, ¿qué haría Jesús? Callarse, no ves que era hijo único.

Para reírse mucho hay que ver memes y vídeos de caídas o de animales fastidiando a humanos; hay que intentar mantener la chispa del humor encendida. Hay que gastar bromas y subirlas luego a las redes sociales, hay que jugar con el miedo y los prejuicios colectivos, hay que liarla muy parda. ¿Me seguís? ¡S E A R R I E S G U E N, C O Ñ O !

El mar, la luna, la maldita galaxia no pueden ser cómicos. La comicidad es algo propio del ser humano. Y es nuestra responsabilidad hacer uso del humor. Por ejemplo, a los demasiado sensibles que van por ahí censurando y aleccionando acerca de lo que nos podemos reír y lo que no, os vamos a enchufar una buena inyección de insensibilidad por el canal anal para que vuestros esfínteres se relajen un rato. Quiero decir. Qué nadie me diga de lo que me puedo reír y de lo que no. Como mucho, chavalín, dime que no me ría de eso contigo. Y yo, toma nota, Smith.

La risa es de lo mejor del mundo. Genera complicidad, critica a la sociedad y a Ciudadanos, cura enfermedades, une a las personas, relaja tensiones dramáticas y otorga súper poderes. ¿Qué otra cosa supera en el mundo a la risa? Sólo se me ocurre, así, sin meditarlo mucho, estornudar y llegar al orgasmo al mismo tiempo.

¿Qué diría Jesús?

Todavía recuerdo lo que hicisteis con el proyecto de Almagro

Pensamiento, Uncategorized

Hace cosa de un mes me encontraba febril y decidí quedarme en casa un sábado por la noche. Las que me conocéis sabéis que es bastante inusual en mi rutina semanal. Aproveché el delirio que las décimas me ofrecían para escribir mi testimonio sobre lo que pasó con el proyecto de Almagro. ¿No os acordáis? Ana, una compañera (y ahora amiga), me invitó a participar en su proyecto sobre una pieza de Lope de Vega. Y cosas de la vida… Aceptaron el proyecto en el Festival de Almagro. Para las que no estáis muy puestas es un festival muy prestigioso y molón sobre teatro del siglo áureo que tiene lugar todos los meses de julio en Almagro. Total, que aceptaron la propuesta. Todo fueron vítores y coitos varios. Y seguramente hasta ahí os quedasteis muchas.

Esa noche escribí un texto contando con pelos y señales lo que pasó. Para no hacerme la interesante lo resumiré en pocas líneas: algunos actores expulsaron a Ana de su proyecto (por cierto, que lo hicieron a escondidas y Ana se enteró vía Almagro), se lo comunicaron al festival y obviamente desde la organización del mismo nos echaron a todos. Looooosers.

He decidido no publicar el otro texto porque ya pa’ qué. Por mi parte, me he encargado de hacer autocrítica sobre mi posición en todo este proceso tan tóxico. Y reconozco que ahora voy por la vida con algo de recelo hacia la gente. Sí, queridas, soy testigo de que existen individuos que roban ideas, se acuestan con personas concretas para conseguir papeles o registran en la propiedad intelectual cosas que no son suyas. La vida es maravillosa y cuando una puerta se cierra , una ventanita se abre. En mi cabeza resuenan las palabras «eres inteligente pero no eres lista ». Cuánta razón, joder. Otras ventanas, Carlota. Concéntrate en otras ventanas y déjalo pasar ya. Me llevo muchas lecciones aprendidas pero todavía recuerdo lo que hicisteis con el proyecto de Almagro.

Un mongólogo erótico

Poesía, Uncategorized

Un monólogo erótico. Eso es lo que nos han mandado esta semana en el curso de dramaturgia al que me he apuntado. El otro día medio escribí algo y se lo enseñé con toda mi vergüenza a Paula y a Nieves.

Seamos honestas, amigas. Hacer un monólogo erótico y no caer en la vulgaridad me resulta bastante difícil. Por otra parte, tengo todo el derecho a escribir algo ordinario porque precisamente de eso se trata. De dejar de juzgarme constantemente y entender que no tengo por qué escribir una obra maestra. Queda terminantemente prohibido escribir La Obra Maestra. Así que, después de repetirme a mí misma este tipo de reflexiones, me puse con el monologuito. Decidí inspirarme en Santa Teresa de Jesús y en Alejandra Pizarnik; ambas escritoras bastante sugerentes. El resultado es gracioso pero me da tanto palo leerlo en voz alta que estoy a punto de fingir una enfermedad. Se supone que describo en clave religiosa El Polvo no un polvillo de esos rutinarios. Esa experiencia religiosa de la que hablaba Enrique Iglesias cuando nosotros éramos todavía parvulitos. A continuación os lo copio ¡guata de foca!

Tu mirada se inflama
De la mía emana la sabiduría milenaria
de todas mis antecesoras
Y de tu voz convulsa
brotan hordas de señales pecaminosas
Y yo
atenta a cada una de las vibraciones de tu cuerpo
Y tu lengua
que sólo se asoma para humedecer tus labios
en mi mente ya recorre los infinitos surcos de mi sexo

Bendito seas tú
fruto concebido por tu madre
Y dichosa yo
entre todas las mujeres
en este instante místico
en el que mi piel
deja de ser mi frontera

Bebo de tu aliento
y me salvo de la sequía eterna
Encuentro tu olor
y respiro por primera vez en mi vida
Siento tu tacto
y descubro sorprendida el mío

Hagamos nuestra voluntad
en este nuestro reino recién creado
para otros mundano
para nosotros sagrado

Esculpo con mis manos
el amasijo de nuestras carnes pegajosas
Tu mirada me traspasa
y tu mandíbula
contiene la tensión acumulada
de nuestra pugna profana

Paulatinamente comienza
la transustanciación de
saliva
lenguaje inaceptable
sudor
deseo
olor
lujuria
fluidos gelatinosos
y del todo
en nuestra hereje eucaristía


Las leyes físicas del universo
han dejado de ser
La expansión se suspende
Un silencio jadeante
gobierna entre nosotros

Redención

Repites mi nombre
como un rezo
un mantra cíclico
casi divino
Gloria en las alturas














































Una película de vida

Uncategorized

Vivir en un mundo delicado y optimista donde predominan las tomas en clave alta. Una vida donde la luz está perfectamente calibrada y los atardeceres dejan hermosos planos a contraluz en los que el cabello reluce con tonos rojizos. Una existencia en la que somos de esos protagonistas que tienen una belleza rara y encantadora. Una sonrisa imperfecta pero bonita. Una voz rasgada de timbre hipnótico. Una vida donde la banda sonora es la suave brisa del mar o Norah Jones cantando de fondo.

Un momento en el que recorres un campo de trigo que vas acariciando con las yemas de los dedos. Probablemente con unx amigx que lleva un sombrero de paja y la ropa ondeando al viento. Sonrisas anchas. El aroma a primavera y libertad.

Bienvenidos a Lightroom

Persona

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A veces me dan ganas de ser otra persona. Una muy diferente. Me cansa ser yo. La mayoría de mis pensamientos diarios empiezan por un verbo conjugado en la primera persona del singular. Qué egocéntrica y qué agotador. Sin embargo, nadie me puede asegurar que siendo otra persona no me pasara lo mismo. E incluso, quién sabe, con más intensidad.

Si pudiera ser otra persona, ¿quién sería? Difícil pregunta para estas horas de la noche. ¿Os lo estáis pasando bien?

Conclusión: llevo una pequeña actriz dentro de mí, a la que le gusta ser otras personas para dejar de ser ella misma temporalemte. Y ahora, voy a dejar de escribir y voy a contar el número de verbos, en cualquier tiempo y modo, de este breve texto que están conjugados en primera persona del singular.

Buuuuuu!


Gala

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Le quiero dedicar unas líneas a la compañera fiel y silenciosa de Gala. Me encanta cuando se caga y se orina donde más le apetece. Tiene especial predilección por las entradas de las tiendas y los pasos de cebra. Es sencillamente fabuloso que pueda hacerlo en el Congreo o en la entrada de una iglesia. ¿No es eso una libertad perruna fantástica?

Incertidumbre

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A veces pienso en decirte cosas tan bonitas… Luego enciendo el ordenador y cuando tengo ante mí la pantalla en blanco, se me esfuman todas esas preciosidades. Me acuerdo de ti, mucho. De tus gracias y tu humor sensual. De tu amor por la historia y la política. De tu pasión por la naturaleza. Echo de menos la capacidad que tienes de emocionarte con tantos temas. Tu voz. Y, mira si es gracioso, hasta el miedo a darte la mano. Extraño recibir un mensaje tuyo. Tu estatura perfecta para darme aquellos besos. Cierro los ojos y puedo ver tu mirada, tu manera de moverte, tu sonrisa. Me matas.

Mi vida es bastante más abrrida desde no estás. Extraño el aroma a vacaciones de paseo contigo. Una conversación contigo. Una cerveza contigo. Una carcajada contigo.

Ha sido más feroz el amor de cuatro días que el de años. A dónde hubiera llegado esa locura que nos traíamos entre las sábanas. Me quedo con la duda. Si supieras que todavía conservo la esperanza de que… ¿Cuántas veces volveré a sentir algo así en toda mi vida?¿Dos? ¿Ninguna?

Me siento tremendamente afortunada de haberme cruzado contigo en el camino. Eres aventura y curiosidad. Y me flipa la forma que tienes de mirar el mundo.

Un corazón en Instagram

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¿Sabéis ese momento en el que una nimiedad os puede hacer polvo? Eso es lo que me pasó el otro día cuando, chateando vía Instagram, se me coló un corazón en una conversación con un antiguo compañero del colegio; con el que hace poco, por pura casualidad, nos encontramos en el ciberespacio. Se me coló un corazoncito, a mí, una tía dura y nada romántica. Me disculpé porque soy así, no podía dejar que el chaval se pensara que soy una tierna. Me contestó: “tampoco hubiera estado mal. Hace falta más amor en el mundo”. Venga ya. Qué estupidez. La mía, claro. No la del chaval.

Hace falta más amor en el mundo.

Odio cuando las frases típicas me tocan las narices. Otras joyas de la corona son “todo pasa por algo” o “nunca se sabe, la vida da muchas vueltas”. Albricias. Rayos y centellas. Recórcholis. ¿No os fastifia ser golpeada por frases tan banales a la par que tan certeras?

Me hizo pensar, claro. ¿Es que acaso hace falta más amor en mi vida? Quizás haga falta menos. Who Knows?

Para terminar, me gustaría concluir con una retaila de otras frases típicas para el deleite de mis lectoras:

TOP 5

  1. No es por ti, es por mí. (Jugando al escondite).
  2. El tiempo lo cura todo. (Mientras comamos magdalenas y mojémoslas en el té).
  3. La vida es muy corta. (La longitud no importa).
  4. Habrá más oportunidades en el futuro. (Los amigos brujos).
  5. Hay muchos peces en el mar. (¿Qué soy? ¿Una puta merluza?)

Retomando el blog

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Le copio la idea a mi querido Rodrigo: abrir un blog con el único objetivo de escribir, por puro entrenamiento. Claro que Rodrigo tiene mente de corredor y yo tengo mente de… a saber. Es curioso que a un amplio sector de filólogos nos cueste enfrentarnos con la escritura. Por lo general, somos muy críticos con cualquier texto que nos encontramos y tendemos a idealizar en exceso la figura de “la escritora”; esa deidad encarnada que, ya fume en pluma o escriba con pipa, vino al mundo con la sagrada misión de engrandecer la concatenación de palabros, tanto en contenido como en forma. O también se puede resumir en que la mayoría de los filólogos somos escritores frustrados que vivimos acojonados y atormentados por nuestras inseguridades. Ay Carlota, cómo te pasas.

Ya lista. Que eres una lista. Escribir lo puede hacer cualquiera, sí. La movida es materializar, por ejemplo, emociones y cuestiones profundas en palabras. Ya sabes, Wittgenstein y esas locuras. Y como apuntó en el aforismo séptimo del Tractatus “de lo que no se puede hablar, mejor callar”, que curiosamente es lo que llevo haciendo yo mucho tiempo. Así que se acabó, tía. A partir de ahora, lo vas a intentar. Vas a intentar escribir sobre las cosas de las que no se puede hablar. Seamos honestos: todas las historias ya han sido contadas. Nos han dejado lo más difícil, los cabrones. Contar la misma historia desde una perspectiva novedosa y sorprendente para que parezca una historia nueva. Dejad que la juventud juegue con la forma. Eso sí, al ojo avizor no se le escapa una.

En fin, chavalada. Para resumir, concluyo con la pregunta motor que generará todas las futuras entradas de este blog: ¿de qué va la puta vida?

 

 

¿Quién hablará de ti entonces?

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Y estudiarán nuestra época. Nuestro desarrollo tecnológico. La gran depresión de Europa a principios del siglo XXI. Y los niños se harán chuletas para recordar nombres como “Angela Merkel” o inventos anticuados ya  como “ipad” o “iphone”. O quizás me equivoque, y todo lo que hoy conocemos caiga en el olvido, como lo hiceron los clásicos griegos… Y dentro de mucho, mucho tiempo, se redescubra nuestra cultura. Admirarán nuestras complejas vías de comunicación: el metro, las carreteras y por supuesto, los aviones. Esa cultura que construía aparatos que podían volar. Y que almacenaban miles y miles de fotos y de recuerdos en un pequeño utensilio llamado pen drive.
Pero dime, ¿quién hablará de ti entonces? Alguien recordará tus ojos y tu boca, y tu manera de reírte. Habrá alguien que piense que una vez, en una sociedad peculiar y anticuada existió alguien llamado con tu nombre. ¿Te estudiará alguien en los libros de texto? ¿Cuál fue tu contribución para con tu época? Acaso fuiste quién inventó uno de esos dichosos “ipad” o por el contrario, fuiste el idiota que tuvo la culpa de aquella tremenda crisis…
¿Quién hablará de ti entonces?
¿ Te olvidarán igual que tú y que yo hemos olvidado a tantos otros que existieron antes? Qué hacer para que el día de mañana no recuerden a un imbécil llamado Rajoy o a un mal nacido llamado Bush. Qué hacer para que recuerden que hubo un hombre bueno y con principios, querido y respetado por sus amigos, que salió a la calle y se manifestó, y que luchó, y que reivindicó cuanto pudo… pero que por falta de coraje, o por carencia de justicia, no fue escuchado.
¿Quién hablará de ti entonces?

Todos ustedes parecen felices…

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…Y sonríen, a veces, cuando hablan.
Y se dicen , incluso,
palabras
de amor. Pero
se aman
de dos en dos
para
odiar de mil
en mil. Y guardan
toneladas de asco
por cada
milímetro de dicha.
Y parecen -nada
más que parecen- felices,
y hablan
con el fin de ocultar esa amargura
inevitable, y cuántas
veces no lo consiguen, como
no puedo yo ocultarla
por más tiempo; esta
desesperante, estéril, larga
ciega desolación por cualquier cosa
que -hacia donde no sé-, lenta, me arrastra.

(Ángel González)